El DANE publicó el miércoles que la inflación anual de septiembre fue 6,29 %. En agosto había sido 6,24 %. No es un salto. Es otro mes en la misma dirección, lejos de la meta de 3 % del Banco de la República, que el 30 de septiembre subió su tasa a 12,25 %.
La lectura fácil es macro: la inflación no baja y las tasas tampoco. Yo miraría otra cosa. Fijate en qué precios suben más rápido y vas a ver dónde está el problema.
Restaurantes y hoteles subieron 9,44 % en el año. Salud, 7,79 %. Educación, 7,49 %. Son negocios donde el costo grande es gente y operación, no un insumo importado. Esa inflación no la arreglás negociando mejor con un proveedor: se te mete en la nómina, en los arriendos y en cada contrato indexado.
¿Qué cambia en tu negocio? Pensalo así: pasan dos cosas al mismo tiempo. Atender a cada cliente te cuesta más, y el cliente no acepta pagar lo mismo de más. Y el capital para cambiar eso también subió. Si tenés un presupuesto 2027 que solo indexa costos y precios al IPC, estás suponiendo que el margen se defiende solo. Revisalo: no se defiende.
Si yo estuviera en la junta este mes, no preguntaría cuánto subir precios. Preguntaría dos cosas. Qué parte del costo de atender se puede rediseñar el año entrante. Y cuáles proyectos que aprobamos con una tasa más baja siguen teniendo sentido con la de hoy.
Digitalizar el mismo proceso caro no responde ninguna de las dos.
El límite: es un dato de un mes, y el promedio esconde mucho. Si vendés bienes con costos en dólares, la señal puede ser otra, y vos sabés mejor que nadie cuál. Por eso la pregunta que te dejo no es si la inflación sube. Es por dónde le entra a tu estructura de costos.
Fuentes: DANE, IPC de septiembre de 2026, publicado el 7-oct-2026, citado por Portafolio; DANE, IPC de agosto de 2026 (6,24 %); Banco de la República, comunicado de la Junta Directiva del 30-sep-2026.
Lo desarrollo más a fondo en la columna sobre capital y utilidad: La utilidad de hoy puede ser la razón por la que llegués tarde.



